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Discusión: MEMORIAS DEL BARÇA

  1. #181
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    Predeterminado

    1966: Chelsea-Barça. Empieza el teatro del bueno.



    Siempre pasan cosas en los enfrentamientos contra el Chelsea.

    30 años antes de que Mourinho, acusara a un Messi que en su primera gran noche europea padeció dos brutales entradas de Asier Del Horno en Stamford Bridge (*), de hacer teatro del bueno, recuerden, octavos de Champions (22/2/2006), y de pedir además una sanción para el futbolista, se había producido el primer enfrentamiento oficial entre los dos equipos. Concretamente el 20/4/1966 debió disputarse en Londres la ida de la semifinal de la VIII Copa de Ferias. Debió. Pero el partido no se jugó. Y ahí sí que nació el teatro del bueno. Y ahí empezaron a pasar cosas.

    (*) La primera es un tackle terrorífico a la altura de la rodilla. En la segunda Messi salta para evitar lo peor. Teatro, vaya. Ambas están en youtube.

    Situémonos a finales de Abril de 1966. En aquellos momentos, en España la Liga ya había terminado y el Atlético de Madrid era campeón tras quince temporadas en blanco. El Barça, entrenado por el mediocre Roque Olsen, acabó tercero y se encontraba con vistas a encarar una eliminatoria de Copa frente al Mallorca.

    El Chelsea, dirigido por el escocés Tom Docherty, Doc, venía de perder en Liga en Sunderland por 2-0 y tenía por delante tres jornadas todavía y sobre todo, una inminente semifinal de la FA Cup ante el Sheffield Wednesday el 23/4/1966, que sería el origen de todo el teatro que se organizó en Stamford Bridge el día que debía celebrarse el partido con el FCB.

    De El Barça en Europa, 50 años (1955-2005) de David Salinas:

    Por la mañana, el colegiado sueco, Erick Johansson, suspendió el partido. ¿La razón? El mal estado del terreno de juego. La polémica decisión del árbitro, gustó y mucho al técnico del Chelsea, Docherty, muy interesado en la suspensión, ya que el sábado 23, su equipo jugaba la semifinal de la Cup en Birmingham ante el Wednesday, con lo que disponía de más tiempo para preparar el asalto a la final (*).

    (*) También tenía a dos importantes elementos lesionados: el defensa Eddie McCready y el extremo Robert Tambling.

    A las 10:30 de la mañana, el secretario del Chelsea se comunica con los delegados del FC Barcelona para instarlos a presentarse en Stamford Bridge donde ya estaba el colegiado. A las 11 llegan el delegado José María Gibernau y Roque Olsen, el entrenador. Según uno de los asistentes del colegiado, que hablaba inglés, habían unos 10 cms. de barro en el centro del campo. El delegado del Barça, que también era vicepresidente del club, circuló por la zona supuestamente en mal estado y comprobó que el barro solo le llegaba al borde mismo de la suela de su zapato.

    Según el entrenador del Chelsea, “el campo solo era apto para carreras de galgos”. El presidente de la UEFA, Stanley Rous (*), en ningún momento quiso saber nada. Todo este episodio causó una profunda indignación en la expedición barcelonista, que no tuvo más remedio que regresar a Barcelona llena de impotencia y rabia.

    (*) Esto es inexacto. Stanley Rous era presidente en aquellos momentos de la FIFA. Lo fue entre 1961 y 1974. El presidente de la UEFA en 1966 era el suizo Gustav Wiederkehr (1962-1972).



    Luis Lainz, en El Mundo Deportivo del 21/4/1966 habla de “… una suspensión que roza los lindes del escándalo y una puñalada de pronóstico reservado que se ha intentado asestar al torneo de consecuencias que podrían ser fatales”.

    El caso es que el Chelsea fue batido por 2-0 por el Sheffield Wednesday en el Saint Andrews Stadium de Birmingham tres días más tarde y se quedó sin la final de la Cup. Puede verse en youtube que el campo está hecho una porquería. Una chocolatera. Pero se jugó.

    La vuelta, convertida en ida, se juega en el Nou Camp el 27/4/1966. El Barça viene de hacer el ridículo en Mallorca en eliminatoria de Copa tres días antes (*) y el Chelsea de perder en Stamford Bridge por 2-3 contra el West Bromwich en partido de Liga. 60.000 espectadores se congregan en el Nou Camp y abroncan continuamente a los ingleses. El Barça acaba ganando por 2-0 con goles de Fusté (´33) y Zaldúa (´88) tras haber estrellado cinco balones en los postes de un Bonetti que fue de lejos, el mejor elemento del Chelsea. Solo la mala suerte impidió zanjar el pleito aquella noche.

    (*) Mucho peor que el 2-0 fue la apatía que demostró el equipo. La revista Barça lo calificó de siesta. En la vuelta, el Barça golearía al Mallorca 5-1 (1/5/1966).

    Olsen alineó a Reina; Benítez, Gallego, Eladio, Torres, Montesinos, Rifé, Muller, Zaldúa, Fusté y Zaballa.

    Docherty a Bonetti; Kirkup, Ron Harris, Hollins, Hinton, Young, Houseman, Boyle, Osgood, Venables y Tambling.

    El árbitro fue el suizo Karl Keller.

    El capitán del Chelsea, Ron Harris -hermano de Allan Harris, quien años después sería ayudante de Terry Venables en el Barça, también presente en el Nou Camp-, acabó de encender al público ya de entrada cuando en vista de la bronca que recibía su equipo, ordenó a sus compañeros que no posaran para la foto pre partido.

    Después del 2-0 y en la sala de prensa, Doc se soltó el pelo. Ahí va:

    “Ha sido una injusticia. El Barcelona no juega al fútbol, solo sabe dar patadas. Un juego innoble tolerado por un árbitro influenciado por el público. En España siempre pasa lo mismo, he estado aquí muchas veces y me sé la canción de memoria. Me gusta el buen fútbol, no los trompazos”.

    “Mi pronóstico es que los eliminaremos. Estoy indignado. Ya veremos si en Londres el Barcelona juega así. Llevamos cuatro partido en una semana. ¡A ver cuando le pasa esto al Barcelona!”


    Gallego acaba de desviar un remate de Graham que era inofensivo para Reina. Es el 1-0. Pero lo peor está por venir.


    Bien, la vuelta se disputa el 11 de Mayo en Stamford Bridge. Antes, la liga inglesa ha finalizado y el Chelsea termina 5º. El campeón es el Liverpool de Bill Shankly. A todo esto, cuando llega este compromiso, el Barça se encuentra en plena eliminatoria de cuartos del final de Copa con el Elche.

    El teatro continúa en el viejo recinto del Chelsea. Los blaugranas se presentan con su equipación habitual y el árbitro, Dittmar Huber, hace que el FCB cambie sus pantalones azul marino por unos blancos, gentileza del equipo británico, con lo que la combinación es sencillamente abominable siendo suaves.

    Olsen presenta la misma formación de la ida. Tom Docherty saca a Bonetti; Kirkup, Ron Harris, Hollins, Hilton, Allan Harris, Houseman, Graham, Osgood, Cooke y Tambling.

    El partido empieza torcido, va empeorando, acaba mal y aún gracias. El Chelsea acorrala al Barça desde el primer minuto y Eladio es expulsado al repeler una agresión de Hollins. El equipo sobrevive hasta el descanso y durante gran parte de la reanudación. Dos lances desgraciados de Gallego -desviando un remate de Graham- y del meta Miguel Reina -intentando un despeje de puños a centro de Hilton que acaba dentro del marco-, en los minutos 70 y 78, abocan la eliminatoria a un desempate … que se celebrará en Barcelona (*). Lo único bueno de un partido áspero y angustioso.

    Eladio pedía perdón por su estupidez -“Hollins la tomó conmigo desde el principio, me pegó una patada que el árbitro no vio y yo se la devolví. Consultó con el linier y en vez de expulsarnos a los dos, me tocó a mí la lotería” - y Terry Venables ya no compitió contra el Barça porque sus discrepancias con Docherty habían llegado a un punto sin retorno. Fichó por el Tottenham Hotspur.

    (*) Hay varias versiones sobre como se decide la disputa del desempate en el Nou Camp. En El Barça en Europa, 50 años (1955-2005) de David Salinas, se habla de una moneda lanzada al aire por el colegiado suizo al final del partido. En El Mundo Deportivo del 13/5/1966, el entrenador del FCB, Olsen, dice que “… en los vestuarios el árbitro preparó dos sobres con los nombres de los dos equipo, se revolvieron sobre la mesa y él mismo tomó un sobre en el que aparecía bien claro el nombre del Barcelona. No hubo ninguna moneda ”. En la Enciclopedia del Fútbol, de Ramón Melcón y Miguel Vidal de 1973, se refieren a “… los milagros y la habilidad diplomática de algún dirigente azulgrana”. Tal como suena.

    En cualquier caso, se designa la fecha del 25 de Mayo para el desempate en Barcelona. A estas alturas, el Barça ya ha sido apeado por el Zaragoza (*) de la Copa.

    (*) El Zaragoza había eliminado en semifinales al Leeds United después de otro desempate y ya era el primer finalista.


    Parece que el equipo se ha reforzado para enfrentarse al Barcelona”, comentan estos empleados del Chelsea. Los boxeadores son Muhammad Ali y el británico Henry Cooper, que se enfrentarían el 21/5/1966 en Highbury, entonces el feudo del Arsenal (Foto: Europa Press).


    FCB: Sadurní; Foncho, Gallego, Eladio, Torres, Montesinos, Rifé, Muller, Zaldúa, Fusté y Zaballa.

    Chelsea: Bonetti; Kirkup, Alan Harris, Hollins, Hilton, Ron Harris, Boyle, Graham, Osgood, Cooke y Tambling.

    Partido televisado en directo y sobre los 40.000 espectadores en el Nou Camp. En Stamford Bridge se instaló una pantalla gigante que congregó a 9.000 fans. Los jugadores británicos estaban desconocidos: se dejaron fotografiar antes del partido y obsequiaron con un aparatoso ramo de flores al capitán del Barça, Zaldúa, adoptando un comportamiento mucho más sociable que en su primera visita al Nou Camp. Y van de amarillo (*).

    La frase de Olsen tras el partido es explicita: “El Chelsea se ha visto atropellado”. Y tanto. Fusté abre el marcador en el minuto 4 y Zaldúa, en el 19 coloca el 2-0 en el marcador. Rife, tres minutos antes del descanso, marca el tercero. En la 2ª parte, dos goles de Rifé (´52) y Fusté (´73) elevan el resultado a un concluyente 5-0.

    (*) En el 1er partido del Nou Camp, el Chelsea salió de blanco total, en Stamford Bridge con camiseta blanca y pantalón azul y en el desempate, con camiseta amarilla y pantalón azul.

    Docherty, que vió el partido desde el palco, no tuvo opción esta vez para incendiar la rueda de prensa post partido: “Les ha salido todo, nos han dejado KO”.

    La final a doble partido con el Zaragoza se aplazó hasta Septiembre. El calendario estaba colapsado. La selección española debía empezar a preparar el inminente Mundial de Inglaterra que se disputaría entre el 11 y el 30 de Julio de 1966.

    Cinco años después, en 1971, la UEFA tomaría bajo su jurisdicción la Copa de Ferias -que ya era una competición económicamente rentable-, para convertirla en Copa de la UEFA, un torneo que el Barça nunca ganaría; ni siquiera disputó una final. A día de hoy es la UEFA Europa League.

    El Chelsea vivió unos años de efervescencia a partir de aquella eliminatoria con el FC Barcelona. Consiguió ensamblar un notable grupo de jugadores: a Peter Bonetti, Alan y Ron Harris, Peter Osgood, Eddie McCready, Marvin Hinton, Bobby Tambling, Tommy Baldwin, Peter Houseman y John Hollins (The Docherty´s Diamonds) se le unirían el dinámico centrocampista Alan Hudson, Ian Hutchinson, David Webb y John Dempsey.

    En 1970 ganó la FA Cup tras dos excitantes batallas contra el Leeds United en las que se traspasaron todas las líneas rojas habidas y por haber (*): 2-2 en Wembley (11/4/1970) y 2-1 en Old Trafford (29/4/1970). En 1971 levantaría la Recopa de Europa al superar al Madrid en la final del Estadio Karaiskakis de Atenas. También necesitó dos partidos. En el primero, 1-1 (19/5/1971). En el segundo, 2-1 (21/5/1971).

    (*) El Leeds United de aquellos años estaba en guerra con el universo entero en general y con el Manchester United y el Chelsea, en particular.


    Terry Venables.


    Pero Docherty ya no estaba en el Chelsea. Dimitió en Octubre de 1967. Lo sustituyó Dave Sexton. Curiosamente, 10 años después, en 1977, Sexton volvería a sustituir a Docherty que había sido cesado fulminantemente ahora en el Manchester United. ¿Motivo? Doc, tuvo un affaire con la esposa del fisio del United. El escándalo fue memorable y le costó su cargo y el matrimonio. Son cosas que pasan.

    En 1973 empieza el declive del Chelsea justo cuando la directiva acomete la construcción de una nueva tribuna -la East End- que aún conserva su lugar en el actual Stamford Bridge. Los gastos se descontrolaron, la deuda se disparó y la entidad se vio obligada a vender activo (Alan Hudson, Peter Osgood, Ray Wilkins …) lo que no evitó un primer descenso a 2ª en 1975 y un segundo en 1979.

    Terry Venables ya quedó dicho que abandonó el Chelsea en 1966 para convertirse en spur. Posteriormente, recalaría en el Queens Park Rangers y acabaría su carrera como futbolista en el Crystal Palace en 1975. Siempre en Londres. Aterrizó junto con Alan Harris en el banquillo del FC Barcelona en el verano de 1984 para sustituir a César Luis Menotti. Permaneció hasta el otoño de 1987. Ganó el Campeonato de Liga 1984-85 y debió ganar la Copa de Europa en Mayo de 1986, pero en el fútbol, a veces las cuentas no salen. Entrenó también al Crystal Palace, spurs, QPR, Middlesbrough y Leeds United. Dirigió al equipo nacional desde 1994 a 1996.

    El Barça acabó proclamándose campeón de aquella edición de la Copa de Ferias, pero la larga travesía por el desierto no había alcanzado ni su ecuador. Nos encontramos en los años de plomo.


    Ha terminado el tercer partido. El teatro, para muchos años, también. El barcelonista Muller con Hinton.

    Fuentes:

    Hemeroteca de El Mundo Deportivo.
    Revista Barça.
    El Barça en Europa, 50 años (1955-2005) de David Salinas.
    Enciclopedia del Fútbol, de Ramón Melcón y Miguel Vidal (1973).
    Cròniques del Barça 1899-1992 (G&A)
    Història del Futbol Català. Juan García Castell (1968).
    Enciclopedia Mundial del Fútbol. Editorial Océano 1981.
    Diario Deportivo "Dicen ..."







  2. #182
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    Reconocimiento merecido para uno de los mejores foreros con los que he compartido plataforma. Feliz año nuevo crack! - Nevermind  Otra para tí. Gracias a muchos de vosotros por el trato que me habeis dado en esta comunidad. - romano  Pues la botellaca de champán para Reyes la pongo yo. Un saludo crack, y feliz año!! - elmatxetas  La quinta, compañero. A disfrutarla! - Edu  ¡Felicidades por la 24 liga! - romano 

    Predeterminado

    6 DIAS DE ABRIL (1)



    “Muchas veces han tratado de cambiar mi carácter con reflexiones o sanciones. Pero Benítez sin ese temperamento no sabe lo que es darle al balón. Creo obrar bien y sigo lo que me dice mi conciencia” (10/11/1963).

    El 20 de Junio de 1961, Julio César Benítez Amoedo (Montevideo 1/10/1940) se convierte en jugador del FC Barcelona. Había iniciado su carrera en el Racing Club de Montevideo con solo 15 años en 1955 y la prolonga hasta 1959. Campeón en 1958 con el Racing en la serie B y campeón en el sudamericano con la selección uruguaya sub 20.

    A Benítez lo descubre José Luis Saso, que fue portero del Atlético de Madrid y del Real Valladolid en una excursión a Sudamérica cuando ya era técnico del Pucela, buscando talentos, conocida como “Operación Saso” en el verano de 1959 y se lo trae junto con el también uruguayo, Endériz y los argentinos, Solé, Bagneres y Aramendi.

    Saso contaba así su fichaje en el diario "Dícen...": "No tenía previsto traérmelo. Pero tras verle jugar en un Racing-Liverpool decidí romper el presupuesto y formulé una oferta a ciegas, sin saber si podríamos pagarla. Pero Benítez era negocio seguro. Por 300.000 pesetas, unos 5.000 dólares de entonces, los directivos uruguayos aceptaron el traspaso. Y con 18 años, Benítez llegó a España".

    No se equivocaba Saso: juega la temporada 1959-60 en el Valladolid y la 1960-61 en el Zaragoza a cambio de 3 millones de pesetas, que a su vez lo vende al FCB por la ya respetable cantidad de 9/10 millones según fuentes. El legendario futbolista del Barça, César Rodríguez Alvarez, entonces entrenador del equipo aragonés, tuvo mucho que ver en que Benítez se inclinara por el FC Barcelona y no por la Fiorentina, que también iba detrás del uruguayo.



    César y Benítez.

    José Luis Saso aparte, César fue uno sus padres deportivos: “Es un fenómeno. Un jugador para acomodarse en cualquier puesto del equipo” (MD 21/6/1961). El otro, iba a serlo Enrique Llaudet, que había accedido a la presidencia de la entidad blaugrana pocas semanas antes.

    Si bien Benítez se inicia como delantero, su evolución lo acaba llevando al lateral derecho de la defensa donde muestra técnica, potencia, llegada, un disparo demoledor ... y un carácter muy complicado.

    Como escribió Julián Mir en la Historia del CF Barcelona de 1971: “... en lo deportivo, nunca llegaría a dar la exacta medida de lo que prometía como jugador excepcional.” Y es cierto: su temperamento le jugó muchas veces malas pasadas y sus problemas con los contrarios, con el público (Nou Camp incluido) y los árbitros, abundaron por mucho que César su entrenador en el Zaragoza (1960-61) y en el Barça (1963-64 y 1964-65) declarara: “... la gente no ve, que en el fondo, es un niño”.


    Enrique Llaudet y Benítez.

    En el libro de Enric Bañeres del 2008, “Los Mur, masajistas del Barça” , constan unas reflexiones de Angel Mur Navarro muy interesantes sobre el futbolista uruguayo:


    “… creo que siendo el mejor jugador del Barcelona en cuanto a técnica futbolística, sin embargo no era el hombre que arrastraba detrás de él al resto del equipo en el sentido de inculcar a sus compañeros afán de triunfos”.

    “… era un hombre conformista y nunca supo ser un líder aún sobresaliendo por su juego del resto de los jugadores. Se conformaba con ser lo que era, es decir, un gran técnico que jugaba al fútbol para divertirse pero sin hacer grandes sacrificios, sin importarle demasiado si se ganaba o se perdía, esa era la impresión que daba a los que diariamente convivíamos con él”.

    “… debió ser por su clase lo que en diferentes épocas fueron en el Barcelona Samitier, César, Segarra, Kubala, es decir, el guía y ejemplo en el terreno de juego y no lo fue nunca porque él se limitaba con hacer lo suyo y no imponer nada al resto de compañeros”.


    Benítez debuta en partido oficial el 3 de Septiembre de 1961 en la 1ª jornada del Campeonato de Liga en el Nou Camp frente al Sevilla. El Barça gana por 3-2 y forma con: Pesudo; Foncho, Rodri, Gracia, Benítez, Gensana, Zaldúa, Evaristo, Eulogio Martínez, Kocsis y Villaverde. Tres meses después de la fatídica final de Berna y del traspaso de Luisito Suárez al Inter, la operación más catastrófica jamás realizada.

    Los problemas del Barça en general y de Benítez en particular, empezarían muy pronto. El uruguayo es expulsado en la 2ª jornada en San Sebastián (10/9/1961) por agresión a Egusquiza y sancionado con 4 partidos. Además, derrota por 2-1.

    No tardará en reincidir: el 1/11/1961, en el Luis Sitjar de Mallorca, otra vez es expulsado. Otra vez agresión. Aunque el defensa Doro, minutos antes, le hubiera clavado los tacos en el peroné y el central mallorquinista Arqué, le había sacudido previamente en la jugada de marras. “Benítez estaba advertido por la Federación”, dijo el árbitro Daniel Zariguiegui (Revista Barça nº 309 del 3/11/1961). La expulsión se produce en el minuto 38 y el Barça pierde 3-1. Ahora serán 8 partidos de sanción. Y no eran corrientes las expulsiones en aquellos tiempos.

    El 2/1/1963 en Niza, contra el Estrella Roja en partido de desempate correspondiente a la Copa de Ferias, golpea a un contrario caído en el suelo y es nuevamente expulsado, claro. El Barça es derrotado por 1-0 y Benítez es suspendido por dos meses de empleo y sueldo.


    Bolao y Mora, con Benítez después de su expulsión en Mallorca.


    A todo esto, el organismo de Benítez empieza a lanzar claros avisos de alarma. Después de otro partido de desempate, esta vez ante el Elche, correspondiente a una eliminatoria de Copa (21/5/1963), el futbolista se encuentra mal. Resulta ser una hepatitis (*). En el ejemplar de MD correspondiente al 10/11/1963, Benítez descarta de plano la teoría que el periodista -Domingo García- le plantea: los excesos.

    “De excesos, nada. Debí comer alimentos en mal estado” . Bueno. Reaparecería siete meses después, el 29/12/1963 en Sarriá contra el Español.

    (*) Hay confusión en este punto. Según su viuda, Pilar Ruiz, Benítez pasó no por una, sino por dos hepatitis: “... se las contagiaron. Una se la contagió Fernando Goywaerts. Cuando enfermó solo fueron a verlo de la plantilla Julio y Cubilla”.

    Goywaerts y Cubilla eran futbolistas del FC Barcelona.

    Que padeciera una de las hepatitis en el Zaragoza puede descartarse porque en aquella temporada (1960-61) lo jugó absolutamente todo. Y más de lo mismo en el Real Valladolid (1959-60).




    En realidad, los excesos del jugador ya eran conocidos por todos. Angel Mur Navarro es extremadamente claro cuando se refiere al tema: “En apariencia era un hombre muy fuerte, comparable a un coche con una carrocería perfecta, unas ruedas impecables pero con un motor muy estropeado debido a los abusos que con mucha frecuencia hacía”.

    Personas que convivieron con él recuerdan que era capaz de comerse 12 canelones de una sentada y otras certifican haberle visto vaciar una botella entera de whisky en un bar cercano al Turo Park -Benítez no pedía por vasos o copas, sino por botellas-, antes de meterlo en un taxi en las peores condiciones del mundo, aunque su viuda asegurara 40 años después que “... nunca le vi borracho y que solo alguna vez bebía un cubalibre como mucho ...”

    El caso es que tras superar la primera o segunda hepatitis, Benítez fue atacado por un virus llamado “fiebre ganglionaria”. Extraído de una entrevista a la revista Barça (nº 436 2/4/1964):

    “Los síntomas eran dolores de cabeza que aumentaban después de realizar un esfuerzo físico”.

    “Después del partido que jugamos en Oviedo, la cabeza me dolía una barbaridad. Pasé un rato fatal y después de no poder realizar la digestión con normalidad, me asusté y pensé en una recaída de mi anterior enfermedad. Durante varios días temí por mi futuro deportivo, afortunadamente esto no será así”.

    “La suerte no me ha acompañado. Primero, las expulsiones, luego las hepatitis (*) y ahora esto. Es la vida y supongo que esta mala racha me abandonará definitivamente”.

    (*) Ojo, que también habla de las hepatitis en plural. Dos.







  3. #183
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    6 DIAS DE ABRIL (2)


    Un Barça 1965-66: Sadurní; Benítez, Olivella, Eladio, Vergés, Gallego, Pereda, Montesinos, Zaldúa, Fusté y Seminario.


    Lo cierto es que a partir de la temporada 1964-65, la carrera de Benítez fue asentándose primero y en continuo ascenso después. Su influencia en la banda derecha donde ya estaba definitivamente ubicado, era indiscutible. Pero seguía siendo un ente conflictivo. Convivir con Benítez era como hacerlo encima de una falla con actividad sísmica.

    El 2/6/1965, poco antes de una semifinal de Copa contra el Zaragoza, efectúa unas declaraciones al desaparecido diario “La Prensa” en las que ni el FC Barcelona ni su afición, quedan en muy buen lugar.

    La respuesta del club, vía su presidente Enrique Llaudet, es fulminante: se le prohíbe al acceso a las instalaciones y se le expedienta.

    Barcelona, 2 de Junio de 1965.

    Señor don Julio C. Benítez.

    Muy señor mío:

    Me refiero a las declaraciones aparecidas en el periódico “La Prensa” de nuestra ciudad, en el día de hoy. Las mismas suponen un desprecio absoluto a los socios y al público en general, constituyen una grave ofensa para el club, su entrenador y compañeros de equipo y son un grave acto de indisciplina.

    Con su actitud incomprensible, se enfrenta usted con un público y con un club, a los que debe respeto, por su condición de profesional, y agradecimiento por el trato caballeroso que en todo momento le han dispensado dentro y fuera del terreno de juego.

    Le comunico que, a partir del momento de la recepción de esta carta, se abstenga en absoluto de personarse en los vestuarios del Estadio, hasta nueva orden, al tiempo que le hago presente que se le ha iniciado el oportuno expediente.

    Lo que le traslado para su conocimiento y exacto cumplimiento.

    Por el C. de F. Barcelona
    Firmado: ENRIQUE LLAUDET PONSA
    Presidente.


    El vicepresidente José María Gibernau, que se entrevista con el futbolista 24 horas después del desaguisado, habla de “ofensa al Barcelona, a sus socios y a sus simpatizantes” y que “haremos lo posible por lograr de Benítez una rectificación pública”. Cuando el periodista de MD que firma como R.N.S. insinúa que quizás el futbolista pudiera no avenirse a ello, Gibernau es contundente: “Entonces no habrá más remedio que aplicarle una sanción disciplinaria realmente rigurosa”.


    (*) Imposible encontrar las polémicas manifestaciones de Benítez en las únicas vías de acceso posibles: las hemerotecas de El Mundo Deportivo y de La Vanguardia. Hay una portada del diario “Dícen …” correspondiente al 3/6/1965 que reza: Por la mañana locuaz, por la noche mudo. Julio César Benítez habló demasiado, pero a la una y media de la noche dijo “Me han prohibido hacer cualquier declaración”. En aquella época no era común que un medio reprodujera lo aparecido en otro, aún y citando la fuente.



    Benítez rectifica el 11 de Junio, como suele suceder, matando al mensajero:

    JULIO CESAR BENITEZ a los señores socios del Club de Fútbol Barcelona.

    Han transcurrido ocho días desde la aparición de unas declaraciones mías en las que se me atribuían frases despectivas para la afición barcelonista y para el C. de F. Barcelona.

    Por mi parte he procurado dejar constancia pública del auténtico sentido de mis palabras, haciendo llegar a conocimiento de todos mi verdadero pensamiento como profesional y jugador barcelonista. Pero al margen de todo ello, quiero hacer constar a todos ustedes y a toda la afición del Barcelona, mi sentimiento por una opinión creada que lamento con toda mi alma y por la que solicito sinceramente indulgencia. Y con ello, mi firme decisión de demostrar en el campo de juego, en cuanto tenga ocasión de hacerlo, mi entrega total a los colores que tengo el honor de servir y el deber de respetar.

    Atentamente.
    Julio C. Benítez.

    Las temporadas 1965-66 y 1966-67 son las mejores del futbolista uruguayo en el Barça. En la primavera de 1966 y dado su estado de forma, llega incluso a plantearse la posibilidad de que pudiera defender la camiseta de la selección española en el ya cercano Mundial de Inglaterra. Benítez, nacionalizado español, asegura que jamás disputó un solo partido con la selección “A” de su país aunque en la documentación con la que llegó al Valladolid, si consta. A su manera, lo explica:


    “Tuve que simular esa circunstancia porque sin ella no habría podido jugar en España por mi condición de extranjero (*). En la selección juvenil sí que jugué el Sudamericano”.

    (*) En esa época, el requisito para jugar en España era haber alcanzado la internacionalidad en el país de origen. Luego se deduce que su documentación estaba alterada. En cualquier caso, la FIFA no transigió y Benítez nunca compitió con la selección española, algo que se tomó muy a mal: “Soy español, mi pasaporte es español. Puedo y quiero defender a España. ¿Por qué no me dejan hacerlo?. No hubo manera de que aceptara la fría letra de unos reglamentos que él consideraba una injusticia.




    Los cortocircuitos vuelven y de que manera, en la temporada 1967-68, su última. En el Nou Camp y contra el Córdoba, en partido correspondiente a la jornada 8ª (12/11/1967), se enfrenta con elocuentes gestos a un amplio sector de público que le recrimina su error en el primer gol andaluz -el Barça gana 3-2-. El entrenador Artigas, intenta minimizar el asunto: “… el muchacho está apenado porque los nervios mandan sobre él”, pero Enrique Llaudet, que anuncia que en Enero de 1968 dejará la presidencia del Barça, está harto de las reacciones intempestivas del uruguayo. La multa es de 50.000 pesetas. No volverá a la titularidad hasta un mes más tarde en el Bernabeu (10/12/1967).

    Además, en esa temporada, es expulsado dos veces y ambas frente al Athletic de Bilbao. En San Mamés (24/9/1967) casi al final se enzarza con el exterior Rojo. A la calle los dos. 0-0 final y 2 partidos de suspensión. En el Nou Camp (28/1/1968) lo expulsan junto con Sáez: agresión mutua. Es el minuto 89 de un partido que el Barça gana 1-0. “Ese árbitro ha pitado mal cada 3 minutos; arbitrando de esa manera se contribuye a terminar con el fútbol”. Le caen 4 partidos por reincidir.

    En el diario “Dicen …” correspondiente al 1 de Marzo de 1968, concede la que sería su última entrevista al periodista José María Ducamp, quien le pregunta entre otras muchas cosas, si cree que el público, su público, está con él:


    “Me parece que sí. Al menos, salvo mal entendidos habidos en alguna ocasión, siempre me ha demostrado cariño”.

    Y le pregunta si él está con su público:

    “Siempre. Aunque pueda haber quien crea lo contrario, a mi el público me merece un respeto imponente”.

    En la entrevista, Benítez también dice que “Yo le debo más al fútbol que él a mí. Sin discusión. Todo lo que soy se lo debo al fútbol. Tengo para él agradecimiento por encima de todo”.

    Se le comenta si tiene pensado algún negocio: “No. Tengo 27 años y dedico mi vida por entero al fútbol. Tiempo habrá para lo demás”.




    Reaparece frente al Córdoba, en El Arcángel (3/3/1968) y el 17/3/1968 jugará su último partido en el Nou Camp. El Barça gana 2-0 a la Unión Deportiva Las Palmas. Sadurní; Benítez, Gallego, Eladio, Müller, Zabalza, Rifé, Zaldúa, Mendonça, Oliveros y Rexach. Cuando acaba esta jornada -la 25- faltan cinco para terminar el campeonato y el Barça tiene todas las opciones del mundo para ser campeón: el Madrid suma 35 puntos y el Barça, uno menos, 34. Pero los blancos tienen que pasar por el Nou Camp dos jornadas después, el 7 de Abril, en un enfrentamiento que apunta a decisivo.

    El último partido de Benítez: el 24 de Marzo de 1968 en el viejo Pasarón. El Pontevedra gana al Barça por 1-0 tras una penosa actuación de todo el equipo que da la sensación de que no les iba nada en el encuentro. Sadurní; Benítez, Gallego, Eladio, Torres, Torrent, Zaldúa, Zabalza, Mendonça, Fusté y Rifé. El Madrid gana al Elche en el Bernabeu por 2-0 y el enfrentamiento directo que podría haber dado la vuelta a la Liga, se queda prácticamente en nada. Es la triste historia del Barça de aquellos años: remar y remar para que se hunda el barco cuando se divisan las luces del puerto. Esto ya había sucedido en 1964 y en 1966. Solo que lo peor está por llegar y nadie puede imaginarlo.







  4. #184
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    6 DIAS DE ABRIL (3)



    El domingo 30 de Marzo de 1968, aprovechando que esa semana no había Liga debido al encuentro en Wembley entre Inglaterra y España correspondiente a la Eurocopa (3/4/1968), el matrimonio Benítez junto con los propietarios del Hotel Vallvidrera, se acercaron a Andorra y se alojan en el Park Hotel donde el jugador come verdura y carne, como su viuda, Pilar Ruiz, recalca (*). Por la noche nota picores en el costado y en la espalda.

    (*) La Vanguardia 5/4/2008. Entrevista de Enric Bañeres con motivo del 40 aniversario de su muerte.

    El lunes 1 de Abril y ya en Barcelona, Benítez no se encuentra bien. El médico de urgencias le receta unas pastillas y recomienda una visita al especialista. Parece una urticaria, pero no lo era. Le salía por debajo de las axilas y le molestaba mucho con el calor.

    El martes 2 parece reponerse y se fue a entrenar. En su domicilio, su mujer le hace unas friegas con agua y vinagre y le aplica polvos de talco. Se encuentra mejor.

    El miércoles 3 vuelve a entrenar y se desvanece. Por orden del doctor Altisench, se le aplica una inyección que le provoca una reacción espantosa.

    Tantos años después, la desaparición del futbolista presenta varios puntos oscuros. En “Los Mur, masajistas del Barça” , se escribe que la teoría de la intoxicación por ingerir mejillones en mal estado, ya no sostiene si es que lo hizo alguna vez.


    Su viuda asegura que no comió marisco en toda la semana anterior a su muerte, que ella atribuye a una inyección que le pusieron por indicación del médico del Barcelona y que lo llevó a la reacción fatal. Pilar Ruiz asegura que el médico que ordenó aplicarle la inyección fue el doctor Antonio Altisench ¿Se la puso Angel Mur? La viuda de Benítez está convencida de que así fue, que el masajista del Barça habló con ella para asegurarle que incluso había hablado con los laboratorios fabricantes del medicamento para certificar que no tenía ninguna contraindicación ni estaba caducado.

    El hecho es que aunque Angel Mur llamara a Pilar Ruiz para comunicarle la situación del jugador no implica que fuera el masajista quien le pusiera la fatídica inyección. Testigos presentes en el vestuario, recuerdan que Altisench, creyendo que el futbolista lo que llevaba era una resaca descomunal, ordenó que se le pusiera una inyección de vitamina C. Joaquín Rifé, compañero de Benítez en el equipo, y que quedó impresionado al igual que el resto con la reacción que se produjo en el jugador, recuerda con toda seguridad que “La inyección no se la puso Angel sino el practicante que teníamos en el club que era quien nos las ponía”.

    “Esa inyección le produjo un envenenamiento atroz a Julio. Esa inyección lo mató” , asegura su viuda con los recuerdos distorsionados por el paso de los años, el resentimiento y la nostalgia.



    En El Blog de Diego Valor del 31/3/2008, un pseudónimo bajo el que se oculta el nombre de un periodista de aquella época, posiblemente José María Ducamp, del diario “Dícen …”, se puede leer:

    “... Todavía no he leído íntegro el libro "Ara parlo yo" (Ahora hablo yo) que ha escrito Carles Rexach sobre su larga vida barcelonista. Pero entre las páginas leídas, salen a relucir los nombres de dos ex compañeros suyos. Uno vivo (Sotil) y otro muerto (Benítez) de los que no hace mucho les hablé al referirme a la vida bohemia de algunos futbolistas. Rexach explica el impacto que supuso la muerte de aquel extraordinario ídolo uruguayo que fue Julio César Benítez y rechaza la versión oficial que se dio en su muerte: por ingerir unos mejillones en mal estado. Así lo dijo el club, y así lo publicó la prensa, la radio y la televisión de la época.

    Benítez murió con el hígado destrozado de tanto beber. Acudió a entrenar un miércoles (el domingo jugaban ante el Madrid) pero ya no pudo entrenar. No tenía fuerzas para hacerlo. Yo estaba aquel día allí. Entonces, a los entrenamientos, íbamos cuatro y el gato. Esa mañana, todos sus compañeros lo vieron fatal. Menos un directivo que allí estaba y me reservo su nombre. "Va, no es nada. Es lo de siempre". El médico del club le dio una inyección de no sé qué... y acabaron trasladándolo urgentemente al Hospital de la Cruz Roja (*). De allí, ya no salió. No explicaron los servicios médicos qué tipo de inyección le habían aplicado, ni la directiva quiso aclarar nunca su muerte”.

    (*) Este es otro de los puntos turbios que presenta esta desgraciada historia. Diego Valor, presente en el entrenamiento, asegura que tras la inyección, el futbolista acabó en el hospital. Charly Rexach, en su libro, añade más confusión: “Un viernes por la mañana, Benítez llegó al entrenamiento diciendo que se encontraba mal. Los médicos, pensando que se trataba de una alergia le dieron una inyección, pero en vez de mejorar, su estado empeoró. Al final de ese entrenamiento ya nos dijeron que estaba muy mal”. Charly comenta que “Siempre se ha dicho que Benítez murió a causa de comer unos mejillones en mal estado, pero los que vivimos en directo aquél drama escuchamos muchas especulaciones sobre unos problemas de hígado que Benítez padecía, por lo que la historia de los mejillones se explicó para tapar el problema de verdad”.

    El desmayo y la inyección se producen en la sesión de entrenamiento del miércoles, 3. Y Benítez -por lo que sea-, no acaba en el Hospital de la Cruz Roja hasta la madrugada del sábado, 6 como queda reflejado en la cronología del nº 158 de la Revista Barcelonista correspondiente al 9 de Abril de 1968.

    El doctor particular de Benítez, José Baxarías, opina que en ningún caso es una urticaria: es una púrpura (infección que destruye las plaquetas del cuerpo). Su viuda recuerda que el cuerpo de Benítez crujía como si estuviera envuelto en papel de celofán. Delira.



    El jueves 4, su mujer llama al club pero solo la intervención del jugador del FCB Jesús Pereda que habla con su suegro, el doctor Jorge Soler Cabot, vinculado al club, hace que aparezcan por el domicilio de Benítez los directivos Montal y Azorín (*). La presión le desciende a 4 y los que están con él creían que se moría. Parece reponerse de nuevo. Increíblemente, la noticia no trasciende a los medios.

    (*) Desafía toda lógica que no comunicaran inmediatamente por los medios que fuera el estado de Benítez al resto de miembros de junta, presidente incluido, cuyo papel en la historia es patético. En la Revista Barcelonista en su nº158 del 9/4/1968, se puede leer: “Nadie puede llegar a comprender como en un club de la proyección y organización del Barcelona, puedan ocurrir estas cosas”.

    El viernes 5 el vicepresidente del Barça y presidente de la comisión deportiva, Miguel Sabaté, tiene conocimiento del grave estado del jugador vía Soler Cabot, se persona en casa del futbolista junto con el doctor Alcántara. Benítez, en sus últimos momentos de lucidez habla y bromea con Rodri, Gallego (que vivía en el piso superior), con Miguel Reina y con Pereda (*). A las diez de la noche, empeora. A las dos de la mañana del sábado la presión está a 3. Se le administran los últimos sacramentos. A las cinco y media se decide su traslado al Hospital de La Cruz Roja. Poco antes, ha llegado al domicilio de Benítez, César Rodríguez, que deshecho, califica la situación de pesadilla. El presidente, Narciso de Carreras, que se encuentra en Gerona, aún no sabe nada de todo esto.

    (*) Rodri ya ex jugador, los otros, compañeros de Benítez en el Barça.

    José Baxarías comunica a la mujer de Benítez la inutilidad del hecho: “...no hacemos nada con sacar a Julio porque ya está muerto”. El doctor Tormos Solano, también presente, sentencia: “... su marido tiene un envenenamiento tan atroz, que no tiene salvación, pero si se puede hacer algo es en el Hospital de la Cruz Roja, el banco más importante de sangre”.

    Envenenamiento.

    El jugador no puede ser bajado en camilla al no permitirlo la estrechez de la escalera. Fue introducido en el ascensor sentado en una silla. Soler Cabot comentó: “... viéndolo, estaba convencido que no llegaría con vida al hospital”.

    El sábado 6 la noticia al fin salta a los medios. Pero lo hace de una forma ambigua. Cuesta creerlo. ¿Cómo es posible que el club no la haya puesto mucho antes en conocimiento de todos los medios informativos? Siguen las zonas oscuras del suceso.

    Y es que por ejemplo, El Mundo Deportivo en su edición de ese mismo sábado, publica una entrevista con el entrenador Artigas ya en vísperas del Barça-Madrid en el Nou Camp en la que el míster comenta el estado de Benítez: “ ... está en cama con 40 de fiebre. Tiene una infección muy fuerte.” Y cuando le preguntan por los motivos contesta: “... algún manjar en mal estado, el agua ... ¡vaya usted a saber ! ...”

    A primera hora de la mañana de ese sábado, Gallego y Reina se personan en el hospital donde les comunican el estado desesperado de Benítez. Acuden posteriormente al Nou Camp y lo relatan al entrenador y a sus compañeros. Poco antes de la una, un grupo se persona en el hospital pero solo Angel Mur autorizado por los médicos, puede verle.



    A todo esto, en el Hospital de La Cruz Roja se encuentran entre otros, el ex presidente Enrique Llaudet y su esposa, el directivo Pedro Baret -visiblemente disgustado por el hecho de haber tenido que enterarse de todo gracias a la llamada telefónica de un amigo-, el vicepresidente señor Sentís -que no entiende como dada la extrema gravedad del jugador, nadie le haya avisado-, Nicolás Casaus, los ex jugadores Rodri, Vergés, Gracia y César Rodríguez y sus compañeros de equipo, Vidal y Fernández que son los primeros en conocer el aterrador parte médico que habla de “ ... una intoxicación aguda que le ha afectado todas sus vísceras. Su salvación depende de lograr el restablecimiento de la función renal “.

    Una de las pocas cosas que quedaron claras en este desdichado asunto es que Angel Mur fue la última persona del vestuario blaugrana que vio a Benítez con vida. Lo recuerda en “Los Mur, masajistas del Barça” , Narciso Martí Filosía Sisu : “Fue un sábado por la mañana y al Hospital de la Cruz Roja fuimos a verlo una pequeña delegación con el capitán Zaldúa, pocos jugadores más, el míster (Salvador Artigas) y Angel Mur padre. Nadie quiso entrar para no asustarlo. Entubado para seguir respirando, Benítez exclamó: “¡Angel, Angel!”. De inmediato, cayó de nuevo en la inconsciencia”.

    Martí Filosía nunca olvidó “Su capacidad para hacerse querer. Era un tío que siempre hacía bromas y le quitaba trascendencia incluso a las cosas más importantes. Para él, no había tensión. El día de mi debut, ni hablamos de eso en el Hotel Vallvidrera”.

    Aparece por primera vez la teoría que posteriormente sería la oficial: una intoxicación provocada por unos mejillones en mal estado que comió en Andorra el domingo ¿Quién ideó eso?


    Benítez deja de existir poco después de las tres y media de la tarde del sábado 6 de Abril de 1968.







  5. #185
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    6 DIAS DE ABRIL (y 4)


    El vicepresidente del Madrid, Francisco Muñoz Lusarreta y el presidente del FC Barcelona, Narciso de Carreras, firmando el documento del aplazamiento del partido.

    Cuando el presidente -por fin avisado- llega al hospital, Benítez ya ha muerto.

    Ya quedó dicho antes, el pésimo papel que interpreta en esta historia. El y su junta. En el “Dicen …” del 9/4/1968 declara:

    “El viernes (*) era el santo de mi esposa y fuimos a pasar el día en nuestra finca de La Bisbal. A la una del mediodía hablé telefónicamente con Jaime Ramón para interesarme por Benítez y todavía no existía ninguna gravedad en su estado. Al contrario, no se sabía exactamente lo que tenía, y había una serie de dudas pero no existían temores de agravamiento. Lo único seguro es que ya quedaba descartado para jugar el partido contra el Madrid”.

    “Así que me fui tranquilo a La Bisbal. A las ocho de la mañana del sábado estaba en pleno campo respirando aire puro. A la una menos cuarto me llega la acongojante noticia. Urgente llamada para decirme que Benítez se halla en estado de coma. Inmediatamente, subí al coche y sin parar, rumbo a Barcelona. A las cuatro menos cuarto llegué al hospital, pero en aquél momento ya acababan de trasladar a Benítez a su casa. En seguida me fui para allá a dar el pésame a su viuda, hecho lo cual, me dirigí a mi despacho presidencial convocando urgentemente a toda la junta directiva”.

    (*) El viernes, el estado del futbolista ya era lo suficientemente preocupante para que, no solo el presidente lo supiera de primera mano, sino toda la junta directiva. De hecho, todo es una cadena de despropósitos. Jaime Ramón Peró fue desde siempre una persona muy vinculada al Barça además de su historiador. Nunca sabremos de que fuentes le llegó la noticia de la no gravedad del estado de Benítez. Pero es que los directivos Montal y Azorín visitaron a Benítez el jueves con el futbolista ya en estado grave. ¿Cómo no lo comunicaron al presidente y a sus compañeros de junta?


    Interminables colas para despedir al futbolista.




    El doctor Baxarías comenta que “... a la hora de poner en marcha el cuadro clínico, la reacción orgánica ha sido casi nula. Se ha hecho todo cuando se ha podido desde el punto de vista médico. Se ha tratado con rapidez y a fondo la dolencia que presentaba, pero ha podido haber algo más. No hay que descartar la posibilidad de que la hepatitis que padeció Benítez hace unos años dejara una secuela y que él, confesara estar curado, cuando posiblemente no lo estaba del todo. La realidad es que su defensa orgánica en este tratamiento al que ha sido sometido ha sido, como he dicho, casi nula.”

    El doctor Tormos Solano declararía posteriormente que Benítez fue un pésimo paciente en sus dos hepatitis, lo que desembocó en fuertes discusiones entre su viuda y el otro doctor que lo trataba, el doctor Eduardo Alcántara, hijo del mítico ex futbolista del Barça, Paulino Alcántara Riestra, también médico.

    Un Angel Mur, deshecho por el desenlace declaraba: “... hace años tuvo que guardar una larga convalecencia a causa de una hepatitis. Estuvo muy delicado pero consiguió reponerse. Su fuerte naturaleza y su optimismo le hacían pensar que era algo sin importancia. A veces se olvidaba del régimen que le habían aconsejado los médicos y entonces, era cuestión de hacerle reflexionar. ¡Más de un sermón le había dado yo! Era un hombre de 27 años pero tenía cosas de un chiquillo de 14”.


    El capitán del Barça de aquella época, José Antonio Zaldúa, en El Periódico del 6/4/2013, 45 años después, coincide tanto con Rexach como con Diego Valor : “Ni envenenamientos, ni mejillones. Todos sabíamos que Benítez tenía el hígado muy mal. Con lo grandote y buena persona que era, no se cuidaba nada. Estaba sin defensas”.

    Con Benítez ya muerto, el doctor Baxarías le practicó una biopsia cuyos resultados nunca se conocieron. Esa biopsia -asegura Pilar Ruiz- guarda el secreto de la muerte de Julio”.

    Tampoco se le hizo la autopsia. El periódico Tele-Exprés, en su edición del 26/4/1968, publicaba una escueta nota casi tres semanas después de la muerte del futbolista. Decía “Se desmiente que vaya a ser exhumado el cuerpo de Benítez para esclarecer las causas de su muerte. No habrá investigación”. Su viuda pensó en hacérsela años más tarde, pero le dijeron que le iba a costar muchos trámites y un dinero que ya no tenía.


    La madre de Benítez, llegada desde Montevideo, lloraba su desconsuelo en el Hotel Condado de la calle Aribau, según relata Diego Valor en su blog el 6/4/2008, preguntando una y mil veces: “¿Qué ha pasado con mi hijo? Ni los médicos, ni los directivos me saben dar una explicación ... cada uno me cuenta una cosa diferente ...”

    Las relaciones entre la familia de Benítez y Pilar Ruiz Peces eran nulas. El futbolista la conoció en Zaragoza en 1960 cuando tenía 19 años y necesitaba el permiso de sus padres para casarse porque era menor de edad (entonces la mayoría de edad se adquiría a los 21 años), un permiso que nunca le dieron. Pilar Ruiz era seis años mayor que él y trabajaba de bailarina en un cabaret.

    En aquella época, Julio César Benítez y su mujer vivieron en pecado hasta que se casaron y la directiva del Barça tardó en saberlo. Enrique Llaudet, el presidente, pidió informes de Pilar Ruiz a Zaragoza y finalmente fue el padrino de la boda que se llevó a cabo en Barcelona.

    Ella recuerda con amargura: “... Julio se sentía discriminado y tenía poco contacto con sus compañeros fuera del campo. Las mujeres de los otros tampoco se sentaban nunca a mi lado, ni en el campo ni en ningún acto. Yo estaba mal visto por ellas ...”



    El domingo 7 de Abril de 1968 se instala la Capilla Ardiente en el antepalco del Nou Camp y el barcelonismo, completamente anonadado, se despide de su jugador. La desesperación de la madre de Benítez parte el alma a todos los presentes. Se calcula en 100.000 personas las que desfilan por delante de su cuerpo. El funeral celebrado en la Iglesia de San Odón es multitudinario dentro y fuera del templo y el féretro es llevado por los jugadores del primer equipo hasta el cementerio de Las Corts, donde descansa para siempre.

    Y los días corren y las leyendas urbanas empiezan a desatarse. Cuesta mucho aceptar la versión oficial. De hecho, ya pocos creen que Benítez fallece a causa de una intoxicación provocada por unos malditos mejillones en mal estado. Y empieza el run-run. Su viuda se lamenta de que llegó a decirse “... que yo le había envenenado dándole cianuro poco a poco ... ¿cómo iba yo a matar a la gallina de los huevos de oro? ... “

    Se habló de la reacción violenta de un concejal del Ayuntamiento de Barcelona en pleno ataque de cuernos.

    O que fue el mismo Benítez el que se administró por las bravas la fatal inyección que lo proyectó directamente al Hospital de La Cruz Roja.

    El mismísimo NODO (Noticieros y Documentales Cinematográficos) de la época, habla de muerte por causas indeterminadas.

    Julio César Benítez murió con el hígado absolutamente deshecho a causa de la acumulación de un montón de excesos, algo que el Barça intentó a toda costa ocultar, envolviéndolo en la teoría de la intoxicación alimentaria. Algunas afirmaciones de Pilar Ruiz, no se sostienen. Pero alguno de los síntomas previos al fatal desenlace, tampoco. La forma en que el FC Barcelona gestionó el tema oscila entre el patetismo y el esperpento.


    El Barça-Madrid se aplazó hasta el martes 9 de Abril. El Madrid, representado por su vicepresidente Francisco Muñoz Lusarreta, dio las máximas facilidades para ello. El partido acaba con empate a uno en medio de un extraño ambiente en el que nadie parece estar emocionalmente estabilizado, ni siquiera el Madrid. Zaldúa abre el marcador a los 12 minutos y el gol casi ni se celebra. Pirri empata, la Liga se escapa y lo que es peor, Benítez nunca más volverá a correr por la banda derecha con el 2 en la espalda.



    Juan José Castillo, en El Mundo Deportivo (8/4/1968):

    “La muerte siempre espera agazapada, aunque intentemos ignorarla. De ahí el mazazo brutal, terrible, que ha representado la escueta noticia que desde la Clínica de la Cruz Roja recibíamos. Todo parecía irreal, increíble”.

    “Estamos pues, en la oración fúnebre, que esta vez no suena a algo artificial, protocolario. Es la oración por el alma de un niño. Porque Benítez era solo eso; un niño grande, desprendido, generoso, cordial y amable, como pocos jugadores hemos conocido”.

    “El gran público y, sobre todo, esa legión de seguidores azulgrana le había perdonado el último de sus feos gestos o reacciones, precisamente porque había calado en la mentalidad, un poco primaria pero no por ello tanto más pura de ese futbolista de veintisiete años que un día nos llegó a España”.

    “Ahora que ha entrado en la leyenda de los que se fueron, su recuerdo nos emociona. Precisamente porque siempre le vimos no como un jugador con virtudes y defectos, no como un artista soberbio o como un táctico anárquico, no como un gran as deportivo, ni como un individualista feroz, sino, y por encima de todo, como un gran niño”.


    La historia riza el rizo y el misterio revive cuando ocho años después, en el verano de 1976, el futbolista también uruguayo, también procedente del Real Valladolid y también lateral solo que en la banda izquierda, Alfredo Amarillo Kechichian, firma su contrato con el FC Barcelona.

    Conoció inmediatamente la historia de su compatriota y comenzó a visitar su tumba para dejarle flores. Sus visitas se fueron haciendo cada vez más frecuentes y poco después afirmaba que Benítez le hablaba desde el más allá, que incluso se reencarnaba en su mujer, que le hablaba con su voz y que le afirmaba en aquellas conversaciones de ultratumba que había sido envenenado.

    Amarillo abandonó el Barça en el verano de 1978. Cuando en 1982 con tan solo 29 años finalizó su carrera futbolística y regresó a Uruguay, se supo que había sido internado en un sanatorio psiquiátrico de Montevideo, según el libro “De puertas adentro” (2012) del periodista Luis Lainz, una recopilación de 113 historias sobre los 113 años de vida que el FC Barcelona cumplía aquél año.

    Esto último, merece todas las reservas, unas reservas que también pueden aplicarse a que según El Periódico (6/4/2013), los restos de Benítez que reposaban en el departamento 5.098 del Cementerio de Las Corts, desde el que se divisaba el Nou Camp, fueron trasladados por un supuesto familiar a otro destino aproximadamente un año atrás (2012).

    La muerte de Benítez causó tal trastorno, tal impresión, provocó un estado de shock tan grande en el barcelonismo, que la sensación de que muchas cosas no cuadraban no apareció hasta pasados bastantes días del suceso.

    En conjunto, después de tantos años está claro que el principal responsable fue el FC Barcelona que supuestamente originó una teoría que no se sostenía por ninguna parte y que a su vez, dio pie a que la calle creara las suyas cuando en realidad, la verdad solo era una.

    Benítez fue el dramático símbolo de los años oscuros del Barça. Un futbolista que lo tenía absolutamente todo para triunfar y que se fue perdiendo entre expulsiones, sanciones, polémicas y una muy desordenada vida al margen del fútbol que nunca consiguió reconducir y que finalmente le llevaría al abismo. Fueron 7 las temporadas en las que el uruguayo defendió la camiseta del Barça. Desde 1961 hasta 1968. Solo disputó 178 partidos oficiales -según la página BDFútbol- y consiguió 19 goles. No son fiables los 238 partidos y 26 goles que le adjudica la Historia del CF Barcelona de LGEV de 1971 porque incluyen los amistosos.

    Nunca maduró ni como deportista ni como persona.

    Y a pesar de todo, se le quería. Era especial. Inolvidable.





    Fuentes:
    La Vanguardia del 8/4/1968 y 5/4/2008.
    Diario “Dicen …” números 988 y 989 correspondientes al 8 y 9/4/1968.
    Revista Barcelonista, nº 158 del 9/4/1968.
    Revista Barça, nº 647 del 10/4/1968.
    Hemeroteca de El Mundo Deportivo.
    Web BDFútbol







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